Interiores ajenos 2022-2024

Interiores Ajenos parte de una premisa muy contemporánea: los espacios íntimos que, al compartirse en redes sociales, dejan de ser privados para volverse públicos. Una sala, un dormitorio, un rincón cualquiera de una casa. Lugares que originalmente pertenecían a la esfera de lo íntimo, pero que, al ser mostrados, entran en circulación. Ahí es donde intervengo: no solo tomando esas imágenes, sino reconstruyéndolas, transformándolas en otra realidad.

El proceso comienza con la mirada del otro. Una mirada ajena que se cuela en la intimidad a través de la pantalla. Pero no me detengo en esa superficie: esa imagen virtual penetra en mi memoria inconsciente, se mezcla con mis recuerdos y emociones, y desde esa intersección entre lo personal y lo ajeno surge la obra.

Aquí entra en juego la idea de hipertexto, tan presente en la historia del arte. No trabajo en el vacío: mi obra dialoga con otras imágenes, espacios y narrativas. Tomo fragmentos de redes sociales, ecos de otros artistas, huellas de otras historias, y las enlazo en una red que multiplica significados. Cada pintura funciona como un nodo en un tejido infinito donde nada existe aislado.

La apropiación y la cita visual han acompañado al arte desde el Renacimiento hasta el presente. Yo retomo esa tradición en el marco de la saturación visual de lo digital. En Interiores Ajenos, las imágenes no son estáticas, sino fluidas, mutables, siempre abiertas al cruce con otras.

El paso decisivo está en el taller. A través de técnicas como el fresco y los morteros de cal, transformo lo que era un archivo efímero en algo con peso, cuerpo y presencia. Lo que emerge es una mezcla de realidades: la del otro, la mía y, finalmente, la del espectador.

Estos interiores ya no pertenecen a nadie en particular. Flotan en un limbo entre lo íntimo y lo colectivo, lo real y lo imaginado. Es allí, en ese espacio intermedio, donde encuentro fuerza creativa.

Interiores Ajenos es, en última instancia, una reflexión sobre cómo habitamos los espacios en la era digital y cómo las imágenes circulan, se contaminan y se transforman. Habla de intimidad y de exposición, de pertenencia y de desapropiación, de cómo nuestras realidades se entrelazan hasta volverse inseparables.

Interiores ajenos 2022-2024

Interiores Ajenos parte de una premisa muy contemporánea: los espacios íntimos que, al compartirse en redes sociales, dejan de ser privados para volverse públicos. Una sala, un dormitorio, un rincón cualquiera de una casa. Lugares que originalmente pertenecían a la esfera de lo íntimo, pero que, al ser mostrados, entran en circulación. Ahí es donde intervengo: no solo tomando esas imágenes, sino reconstruyéndolas, transformándolas en otra realidad.

El proceso comienza con la mirada del otro. Una mirada ajena que se cuela en la intimidad a través de la pantalla. Pero no me detengo en esa superficie: esa imagen virtual penetra en mi memoria inconsciente, se mezcla con mis recuerdos y emociones, y desde esa intersección entre lo personal y lo ajeno surge la obra.

Aquí entra en juego la idea de hipertexto, tan presente en la historia del arte. No trabajo en el vacío: mi obra dialoga con otras imágenes, espacios y narrativas. Tomo fragmentos de redes sociales, ecos de otros artistas, huellas de otras historias, y las enlazo en una red que multiplica significados. Cada pintura funciona como un nodo en un tejido infinito donde nada existe aislado.

La apropiación y la cita visual han acompañado al arte desde el Renacimiento hasta el presente. Yo retomo esa tradición en el marco de la saturación visual de lo digital. En Interiores Ajenos, las imágenes no son estáticas, sino fluidas, mutables, siempre abiertas al cruce con otras.

El paso decisivo está en el taller. A través de técnicas como el fresco y los morteros de cal, transformo lo que era un archivo efímero en algo con peso, cuerpo y presencia. Lo que emerge es una mezcla de realidades: la del otro, la mía y, finalmente, la del espectador.

Estos interiores ya no pertenecen a nadie en particular. Flotan en un limbo entre lo íntimo y lo colectivo, lo real y lo imaginado. Es allí, en ese espacio intermedio, donde encuentro fuerza creativa.

Interiores Ajenos es, en última instancia, una reflexión sobre cómo habitamos los espacios en la era digital y cómo las imágenes circulan, se contaminan y se transforman. Habla de intimidad y de exposición, de pertenencia y de desapropiación, de cómo nuestras realidades se entrelazan hasta volverse inseparables.

Interiores ajenos 2022-2024

Interiores Ajenos parte de una premisa muy contemporánea: los espacios íntimos que, al compartirse en redes sociales, dejan de ser privados para volverse públicos. Una sala, un dormitorio, un rincón cualquiera de una casa. Lugares que originalmente pertenecían a la esfera de lo íntimo, pero que, al ser mostrados, entran en circulación. Ahí es donde intervengo: no solo tomando esas imágenes, sino reconstruyéndolas, transformándolas en otra realidad.

El proceso comienza con la mirada del otro. Una mirada ajena que se cuela en la intimidad a través de la pantalla. Pero no me detengo en esa superficie: esa imagen virtual penetra en mi memoria inconsciente, se mezcla con mis recuerdos y emociones, y desde esa intersección entre lo personal y lo ajeno surge la obra.

Aquí entra en juego la idea de hipertexto, tan presente en la historia del arte. No trabajo en el vacío: mi obra dialoga con otras imágenes, espacios y narrativas. Tomo fragmentos de redes sociales, ecos de otros artistas, huellas de otras historias, y las enlazo en una red que multiplica significados. Cada pintura funciona como un nodo en un tejido infinito donde nada existe aislado.

La apropiación y la cita visual han acompañado al arte desde el Renacimiento hasta el presente. Yo retomo esa tradición en el marco de la saturación visual de lo digital. En Interiores Ajenos, las imágenes no son estáticas, sino fluidas, mutables, siempre abiertas al cruce con otras.

El paso decisivo está en el taller. A través de técnicas como el fresco y los morteros de cal, transformo lo que era un archivo efímero en algo con peso, cuerpo y presencia. Lo que emerge es una mezcla de realidades: la del otro, la mía y, finalmente, la del espectador.

Estos interiores ya no pertenecen a nadie en particular. Flotan en un limbo entre lo íntimo y lo colectivo, lo real y lo imaginado. Es allí, en ese espacio intermedio, donde encuentro fuerza creativa.

Interiores Ajenos es, en última instancia, una reflexión sobre cómo habitamos los espacios en la era digital y cómo las imágenes circulan, se contaminan y se transforman. Habla de intimidad y de exposición, de pertenencia y de desapropiación, de cómo nuestras realidades se entrelazan hasta volverse inseparables.

Interiores ajenos 2022-2024

Interiores Ajenos parte de una premisa muy contemporánea: los espacios íntimos que, al compartirse en redes sociales, dejan de ser privados para volverse públicos. Una sala, un dormitorio, un rincón cualquiera de una casa. Lugares que originalmente pertenecían a la esfera de lo íntimo, pero que, al ser mostrados, entran en circulación. Ahí es donde intervengo: no solo tomando esas imágenes, sino reconstruyéndolas, transformándolas en otra realidad.

El proceso comienza con la mirada del otro. Una mirada ajena que se cuela en la intimidad a través de la pantalla. Pero no me detengo en esa superficie: esa imagen virtual penetra en mi memoria inconsciente, se mezcla con mis recuerdos y emociones, y desde esa intersección entre lo personal y lo ajeno surge la obra.

Aquí entra en juego la idea de hipertexto, tan presente en la historia del arte. No trabajo en el vacío: mi obra dialoga con otras imágenes, espacios y narrativas. Tomo fragmentos de redes sociales, ecos de otros artistas, huellas de otras historias, y las enlazo en una red que multiplica significados. Cada pintura funciona como un nodo en un tejido infinito donde nada existe aislado.

La apropiación y la cita visual han acompañado al arte desde el Renacimiento hasta el presente. Yo retomo esa tradición en el marco de la saturación visual de lo digital. En Interiores Ajenos, las imágenes no son estáticas, sino fluidas, mutables, siempre abiertas al cruce con otras.

El paso decisivo está en el taller. A través de técnicas como el fresco y los morteros de cal, transformo lo que era un archivo efímero en algo con peso, cuerpo y presencia. Lo que emerge es una mezcla de realidades: la del otro, la mía y, finalmente, la del espectador.

Estos interiores ya no pertenecen a nadie en particular. Flotan en un limbo entre lo íntimo y lo colectivo, lo real y lo imaginado. Es allí, en ese espacio intermedio, donde encuentro fuerza creativa.

Interiores Ajenos es, en última instancia, una reflexión sobre cómo habitamos los espacios en la era digital y cómo las imágenes circulan, se contaminan y se transforman. Habla de intimidad y de exposición, de pertenencia y de desapropiación, de cómo nuestras realidades se entrelazan hasta volverse inseparables.

Interiores Ajenos 2022-2024

Interiores Ajenos parte de una idea muy contemporánea: los espacios íntimos que, al compartirse en redes sociales, dejan de ser privados para volverse públicos. Una sala, un dormitorio, un rincón cualquiera de una casa. Lugares que originalmente pertenecían a la esfera de lo íntimo, pero que, al ser mostrados, entran en circulación. Ahí es donde intervengo: no solo tomando esas imágenes, sino reconstruyéndolas, transformándolas en otra realidad.

El proceso comienza con la mirada del otro. Una mirada ajena que se cuela en la intimidad a través de la pantalla. Pero no me detengo en esa superficie: esa imagen virtual penetra en mi memoria inconsciente, se mezcla con mis recuerdos y emociones, y desde esa intersección entre lo personal y lo ajeno surge la obra.

Aquí entra en juego la idea de hipertexto, tan presente en la historia del arte. No trabajo en el vacío: mi obra dialoga con otras imágenes, espacios y narrativas. Tomo fragmentos de redes sociales, ecos de otros artistas, huellas de otras historias, y las enlazo en una red que multiplica significados. Cada pintura funciona como un nodo en un tejido infinito donde nada existe aislado.

La apropiación y la cita visual han acompañado al arte desde el Renacimiento hasta el presente. Yo retomo esa tradición en el marco de la saturación visual de lo digital. En Interiores Ajenos, las imágenes no son estáticas, sino fluidas, mutables, siempre abiertas al cruce con otras.

El paso decisivo está en el taller. A través de técnicas como el fresco y los morteros de cal, transformo lo que era un archivo efímero en algo con peso, cuerpo y presencia. Lo que emerge es una mezcla de realidades: la del otro, la mía y, finalmente, la del espectador.

Estos interiores ya no pertenecen a nadie en particular. Flotan en un limbo entre lo íntimo y lo colectivo, lo real y lo imaginado. Es allí, en ese espacio intermedio, donde encuentro fuerza creativa.

Interiores Ajenos es, en última instancia, una reflexión sobre cómo habitamos los espacios en la era digital y cómo las imágenes circulan, se contaminan y se transforman. Habla de intimidad y de exposición, de pertenencia y de desapropiación, de cómo nuestras realidades se entrelazan hasta volverse inseparables.

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