La levedad en lo cotidiano 2023-2024

La levedad en lo cotidiano 2023-2024

La levedad en lo cotidiano 2023-2024

La levedad en lo cotidiano nace de mi interés por esa tensión constante entre la gravedad y la suspensión, entre la caída inevitable y ese instante fugaz en que algo parece flotar. Me inspira mucho la noción japonesa del ukiyo-e —el “mundo flotante”—, y he intentado traducir esa idea a mi propio lenguaje, trabajando con frescos y con objetos comunes.

Lo que me interesa es esa ambigüedad: un vaso, una piedra, un trozo de tela… todos parecen estar en un momento suspendido, atrapados entre flotar y caer. Esa tensión no es solo visual; es también existencial. Me pregunto: ¿cuánto puede durar la ligereza? ¿es algo real o solo una ilusión? Y en esas preguntas encuentro un reflejo de la fragilidad de la vida misma.

Elijo objetos cotidianos a propósito. Me gusta elevar lo trivial, llevarlo a un lugar casi monumental, para que el espectador se replantee su relación con lo que normalmente pasa desapercibido. Incluso un busto griego, que solemos asociar con permanencia y solidez, aquí pierde su peso y se convierte en algo inestable, flotante. Lo mismo sucede con formas geométricas o abstractas: nada, por más sólido que parezca, está exento de esa posibilidad de suspensión.

En cuanto al proceso, hay un diálogo entre lo digital y lo artesanal. Suelo comenzar con modelados 3D que me permiten imaginar composiciones imposibles, donde los objetos desafían la física. Luego traslado esas ideas al fresco, trabajando con morteros de cal, un material tradicionalmente ligado a lo duradero. Ese contraste —entre lo digital, cambiante y efímero, y el fresco, sólido y permanente— es central en la serie: todo se mueve entre lo que permanece y lo que se desvanece.

Las sombras tienen también un papel importante. No son solo recursos para dar volumen o profundidad; las uso como elementos desestabilizadores, para intensificar la sensación de ambigüedad. No me interesa tanto el realismo como la posibilidad de generar un espacio poético, donde lo imposible parece, por un instante, plausible.

En definitiva, esta serie es una meditación sobre cómo nos relacionamos con los objetos que nos rodean, el peso emocional que les damos y la fragilidad de aquello que creemos estable. Para mí, la ligereza no es una debilidad: es parte esencial de la existencia, y en ella conviven la vulnerabilidad y la belleza.

La levedad en lo cotidiano nace de mi interés por esa tensión constante entre la gravedad y la suspensión, entre la caída inevitable y ese instante fugaz en que algo parece flotar. Me inspira mucho la noción japonesa del ukiyo-e —el “mundo flotante”—, y he intentado traducir esa idea a mi propio lenguaje, trabajando con frescos y con objetos comunes.

Lo que me interesa es esa ambigüedad: un vaso, una piedra, un trozo de tela… todos parecen estar en un momento suspendido, atrapados entre flotar y caer. Esa tensión no es solo visual; es también existencial. Me pregunto: ¿cuánto puede durar la ligereza? ¿es algo real o solo una ilusión? Y en esas preguntas encuentro un reflejo de la fragilidad de la vida misma.

Elijo objetos cotidianos a propósito. Me gusta elevar lo trivial, llevarlo a un lugar casi monumental, para que el espectador se replantee su relación con lo que normalmente pasa desapercibido. Incluso un busto griego, que solemos asociar con permanencia y solidez, aquí pierde su peso y se convierte en algo inestable, flotante. Lo mismo sucede con formas geométricas o abstractas: nada, por más sólido que parezca, está exento de esa posibilidad de suspensión.

En cuanto al proceso, hay un diálogo entre lo digital y lo artesanal. Suelo comenzar con modelados 3D que me permiten imaginar composiciones imposibles, donde los objetos desafían la física. Luego traslado esas ideas al fresco, trabajando con morteros de cal, un material tradicionalmente ligado a lo duradero. Ese contraste —entre lo digital, cambiante y efímero, y el fresco, sólido y permanente— es central en la serie: todo se mueve entre lo que permanece y lo que se desvanece.

Las sombras tienen también un papel importante. No son solo recursos para dar volumen o profundidad; las uso como elementos desestabilizadores, para intensificar la sensación de ambigüedad. No me interesa tanto el realismo como la posibilidad de generar un espacio poético, donde lo imposible parece, por un instante, plausible.

En definitiva, esta serie es una meditación sobre cómo nos relacionamos con los objetos que nos rodean, el peso emocional que les damos y la fragilidad de aquello que creemos estable. Para mí, la ligereza no es una debilidad: es parte esencial de la existencia, y en ella conviven la vulnerabilidad y la belleza.

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